Cómo hacer un alargador eléctrico

A todos los aficionados al bricolaje nos pasa todo el tiempo, que necesitamos enchufar una herramienta, y el cable es demasiado corto. Podemos comprar alargadores en cualquier tienda, el problema es que las dimensiones no siempre son las requeridas, y muchas veces terminamos usando dos o más de estos dispositivos, lo que es muy poco recomendable.
Un alargador eléctrico de buena calidad y de un largo suficiente, es parte elemental del equipamiento que debemos tener, si nos gustan este tipo de tareas, o simplemente para hacer pequeñas reparaciones del hogar. Pero como decimos siempre, si de electricidad se trata, es clave usar materiales de primera calidad.
Debemos comprar entonces, cable de buena calidad, con tierra y dos enchufes o clavijas, macho y hembra. Las herramientas necesarias son: pelador de cables y destornillador. Retiramos con el pelador de cables, la cobertura exterior del cable, en ambos extremos. Veremos que quedan expuestos tres cables, uno de los cuales se diferencia de los demás, en general, de color verde y amarillo (tierra). Pelamos los extremos de esos cables, en ambas puntas.
Desarmamos los enchufes o clavijas, macho y hembra; para eso los destornillamos. En algunos casos no lleva tornillo y se desarma ejerciendo presión sobre unos de los laterales, con el destornillador. Veremos que, en ambos casos, tiene claramente definido donde debemos colocar los tres cables, que ya pelamos. Lo único a tener en cuenta es colocar el cable de tierra ( probablemente verde y amarillo) en el medio. Es importante colocar los cables de modo que los tres queden firmes. Ya podemos cerrar el enchufe, y hacer lo mismo en el otro extremo (con el macho o hembra restante). Está pronto para probarlo, si has seguido los pasos indicados el trabajo está terminado.
Como verán es sumamente sencillo y es una herramienta muy necesaria.

Cómo cambiar el enchufe de un electrodoméstico

Muchas veces el mal uso, como la costumbre de retirar el enchufe de la pared tironeando del cable, o por el simple deterioro normal; hace que estos dispositivos requieran ser sustituidos. La buena conservación de un electrodoméstico, e incluso la seguridad (ya que un cortocircuito puede ser muy peligroso) nos obliga a chequear periódicamente el estado de los enchufes. El procedimiento de cambio es sumamente sencillo.

Solamente necesitamos destornillador, pelador de cables y el enchufe nuevo. Retiramos el tornillo que cierra el enchufe. Algunos son cerrados a presión, en ese caso, simplemente con el destornillador aplicado en uno de los laterales (en la unión de ambas piezas) retiramos la tapa.

Una vez abierto tenemos expuestos los tres cables, uno central (verde y amarillo), diferente a los laterales. Los tres están ajustados con tornillos más pequeños. Los retiramos y procedemos a cortar y pelar el extremo distal del cable, dándole suficiente extensión al sector que queda pelado como para poder insertarlo en el nuevo.

Abrimos de igual forma el enchufe nuevo, y colocamos los tres cables con el único cuidado de poner el de tierra (verde y amarillo) en el centro. Ajustamos los tornillos pequeños firmemente, chequeando que los tres queden bien fijos. Para eso, tiramos suavemente. Una vez que estamos seguros que quedó bien, cerramos y enchufe nuevo, y trabajo terminado.

A veces nos sucede que al abrir el enchufe que queremos cambiar vemos que uno de los cables está suelto. Si no hay señales de deterioro en el enchufe, no es necesario cambiarlo. Sino habrá que adicionar esa tarea a todo el proceso antes mencionado, sólo por custiones de seguridad. Restará en el primer caso, solamente pelar los cables y volverlos a colocar ajustando muy bien.